Obesidad

por - octubre 12, 2019

LA OBESIDAD

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Mujer con obesidad mórbida

Es un trastorno caracterizado por un exceso o una acumulación excesiva de grasa en el cuerpo. Es un padecimiento crónico que se debe principalmente a malos hábitos alimenticios y falta de actividad física. Enfermedades metabólicas o endócrinas son causas de obesidad en menos del 5% de los casos. 

Por esta condición, las personas con obesidad tienen una esperanza de vida reducida, puesto que representa un factor de riesgo para el desarrollo de diabetes, hiperte arterial y otros padecimientos. Actualmente, se considera a la obesidad como un problema de salud pública. En el Ecuador, seis de cada diez adultos tienen sobrepeso u obesidad.

Causas

En 95% de los pacientes, la obesidad se debe a factores externos (alimentación excesiva e inactividad física). En el 5% restante, este trastorno es originado por factores endógenos (glandular y endocrino).

Diagnóstico

Desde el punto de vista clínico, el diagnóstico de obesidad se determina por medio del índice de masa corporal (IMC) que se obtiene de la siguiente forma: IMC = peso (kg)/altura en metros cuadrados.

Un IMC < 20 significa bajo peso o desnutrición; de 20 a 24,9 indica peso ideal; por encima de 25 ya indica obesidad. De esta forma, podemos clasificar a la obesidad en cuatro grados:

Obesidad grado I: IMC 25-29,9

Obesidad grado II: IMC 30-34,9

Obesidad grado III: IMC 35-39,9

Obesidad grado IV: IMC > 40

Esta fórmula es aplicable solo para adultos de 18 a 65 años de edad, mientras que en niños y adolescentes deben seguirse las respectivas tablas de IMC. Una manera práctica de conocer el peso ideal en adolescentes y adultos es restar 1 m de la talla del paciente, tomando en cuenta está diferencia en kg como peso ideal. 

Para ponerlo en contexto, una persona que mide 1.70 m el peso ideal será 70 kg.
En los niños < 10 años se puede aplicar la fórmula: edad x 2 + 8. Así, en un niño de 9 años el peso ideal será de 26 kg (9x2+8=26).

Estudios de laboratorio

Los exámenes de laboratorio son complementarios para el diagnóstico de obesidad y su utilidad se establece por la valoración de las complicaciones, en busca de la aparición del síndrome metabólico.

Tratamiento

Debido a que el mecanismo por el cual el cuerpo acumula grasa es un ingreso energético que rebasa al consumo de energía, el tratamiento estará encaminado a reducir la ingesta calórica e incentivar el ejercicio físico (gasto energético), siempre y cuando el inicio de un programa de actividad física no esté contraindicado por alguna otra condición médica. 

No se recomienda una pérdida de peso corporal rápida; los mejores objetivos se obtendrán por medio de una reducción de peso moderada y sostenida, suficiente para reducir el riesgo de enfermedades metabólicas o cardiovasculares relacionadas con la obesidad, como diabetes mellitus, hipertensión arterial, hiperlipidemia, aterosclerosis, enfermedades coronarias, etc.

Dieta y ejercicio

El tratamiento de la obesidad está basado en la reducción de la ingesta de alimentos y hacer ejercicio físico aeróbico (actividad física de media o baja intensidad y de larga duración a través del cual el cuerpo utiliza oxígeno para quemar carbohidratos y grasas a fin de obtener energía).

Los ejercicios aeróbicos recomendados son nadar, hacer bicicleta estática, gimnasia, bailar, caminar o trotar. En cuanto a la dieta, el paciente podrá consumir sus alimentos habituales, pero restringiendo a una vez por semana, como máximo, dulces, mermeladas, chocolates, refrescos, mantequillas, mayonesas, cremas y carnes grasosas como embutidos (jamón, salchichas, salami, etc), puesto que pueden  favorecer las elevaciones de colesterol y glucosa. Las frutas es más recomendable consumirlas enteras y no en jugos, debido a su alto contenido de fibra. Un esquema recomendado es el siguiente:

Primera semana. Ingerir diariamente la misma cantidad de alimentos que se acostumbra: no comer más que esa cantidad, es decir, eliminar golosinas que suelen consumirse fuera de las comidas formales. Comenzar el ejercicio aeróbico 10 minutos por día.
Segunda semana. Ingerir la misma cantidad de alimentos que acostumbra a diario (sin golosinas). Hacer ejercicios aeróbicos 20 minutos al día, fraccionados en 10 minutos por la mañana y 10 minutos por la tarde o en una sola sesión.
Tercera semana. Disminuir en 25% la cantidad de comida que consume en la cena. Aumentar el ejercicio físico diariamente a 30 minutos de manera continua o en su defecto, 10 minutos tres veces por día.

Cuarta semana. Disminuir otro 25% la cantidad de alimentos de la cena. Continuar con 30 minutos diarios de ejercicio físico. A partir de este momento se empezará a notar la baja de peso.
Quinta semana. Disminuir en 25%  la cantidad de comida que consume en el desayuno o almuerzo. Continuar con 30 minutos de ejercicio diario.
Sexta semana. Disminuir otro 25% la cantidad de alimentos del desayuno. Realizar 35 minutos diarios de ejercicio.

En este momento se empezará a perder al menos 1 kg de peso por mes. A partir de aquí en adelante se podrá aumentar cada semana otros 5 minutos de ejercicio diario y se reducirá 5% la cantidad de los alimentos, de manera que el desayuno y la cena sea de poca cantidad y la del almuerzo normal. Si el paciente logra el objetivo deseado de pérdida de peso, las medidas adoptadas se deberán seguir el resto de la vida.

Para mantener el peso ideal se requiere hacer del ejercicio y la dieta adecuada (la que se empleó para bajar de peso) un estilo de vida. El médico evaluará al paciente cada 15 días, hasta lograr el objetivo, y después cada seis meses. Es importante recalcar que es mucho más beneficioso prevenir el aumento de peso que tratar la obesidad existente. 

Una vez manifestada la obesidad, la tasa de curación es baja, el pronóstico malo y los rebotes y la recuperación del peso perdido muy frecuentes si no se continúa por siempre con las medidas adoptadas en la reducción de peso. Es importante el apoyo familiar para el paciente.

Fármacos

Los medicamentos para tratar la obesidad tienen una utilidad limitada debido a los efectos secundarios que provocan; por otro lado, los fármacos de manera aislada no son eficaces, requiere obligadamente dieta, ejercicio y cambios en la conducta del individuo.

Las siguientes son algunas de las indicaciones de la terapia farmacológica para la obesidad:
-Se utilizan solo en pacientes con obesidad grado II en adelante (IMC > 30).
-No se utilizan en niños, puesto que alteran el crecimiento y desarrollo.
-El empleo de los medicamentos tiene que ser dentro de un programa que comprenda dieta y ejercicio, nunca de manera aislada.

Los fármacos utilizados son el orlistat, metformina y rimonabant. La metformina reduce la resistencia a la acción de la insulina, disminuye la producción hepática de glucosa, aumenta la transformación de glucosa en glucógeno, inhibe la gluconeogénesis, mejora el transporte de glucosa hacia el interior de la célula, aumenta la oxidación de glucosa, retrasa la absorción de glucosa intestinal y promueve la reducción del colesterol y triglicéridos. 

En cuanto al orlistat, éste fármaco puede disminuir la absorción de vitaminas liposolubles (A, E, D, K), por lo que es recomendable administrar diariamente suplementos multivitamínicos durante el periodo de tratamiento. Las vitaminas liposolubles se deberán administrar como mínimo 2 horas antes o 2 horas después de la toma del orlistat.

Cirugía

El tratamiento quirúrgico para la reducción de peso está indicado en pacientes con IMC > 40 kg/m2.



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