Infección por Leptospira

por - octubre 21, 2019

LA LEPTOSPIROSIS

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Fiebre

Es una enfermedad infecciosa causada por la bacteria Leptospira interrogans. Este cuadro infeccioso se presenta con muchos síntomas, los cuales varían de formas simples hasta cuadros complejos o fulminantes con una alta tasa de mortalidad conocida como el síndrome de Weil. En su presentación benigna imita a un cuadro gripal con dolor de cabeza y dolores musculares.

Causas

La leptospirosis está causada por bacterias del tipo espiroquetas, genero Leptospira (microorganismo de forma helicoidal); comprenden dos especies: Leptospira interrogans y Leptospira biflexa; la primera es patógena (desencadena una enfermedad) y la segunda es saprofita (no provoca enfermedad).

Desde el punto de vista epidemiológico, la leptospirosis tiene un comportamiento endémico, con brotes epidémicos en varios continentes, aunque es más frecuente en países de clima tropical, donde la mala higiene contribuye a la supervivencia y propagación de este microorganismo. 

Es la zoonosis más propagada a nivel mundial; siendo más común en habitantes de regiones rurales que en los de zonas urbanas, y es tres veces más común en los varones. El reservorio más importante son los roedores, animales domésticos y de granja, alojándose en los huéspedes en los túbulos nefríticos, de donde pasan a la orina. Cuando el animal ya ha adquirido la enfermedad, se convierte en portador asintomático.

Género de leptospira y reservorio animal
Leptospira canicola: perro.
Leptospira pomona: cerdos y ganado vacuno.
Leptospira hebdomadis: ganado vacuno.
Leptospira balium: ratones.
Leptospira icterohaemorrhagiae: ratas.

El agente infeccioso penetra en el organismo a través de la piel o de las mucosas. Los rasguños, excoriaciones y la inmersión prolongada en agua favorecen el desarrollo de la infección.

El periodo de incubación varía entre 2-20 días, pero puede alcanzar los 30 días.
Formas de transmisión. Por contacto directo e indirecto, el primero por medio de la orina, sangre o tejido animal infectado; el segundo, más común, debido a la exposición al entorno contaminado de los suelos, el agua y los alimentos, a través de la entrada de las bacterias por la mucosa intacta: conjuntival, oral y nasal al inhalar gotas o aerosoles de líquidos que contengan el microorganismo o, por lesiones de la piel.

Síntomas

Las formas clínicas de presentación son muy variadas, similares a otras enfermedades como influenza, sepsis urinaria, hepatitis viral aguda y síndrome viral neurológico. La leptospirosis se divide en dos grandes síndromes:

Leptospirosis anictérica o leve: de 90-95% de los casos.
Leptospirosis ictérica: de 5-10% de los casos, que es la forma grave o enfermedad de Weil (serogrupo icterohaemorrihagiae, aunque cualquiera de los demás serogrupos puedo provocarlo).

Ambos tipos siguen una evolución en dos fases:

Fase leptospirémica o septicémica: dura aproximadamente 7 días y continúa con periodos de 2 a 3 días.
Fase inmune: vinculada con la aparición de anticuerpos inmunoglobulina M (IgM), frecuente con cuadro de meningitis aséptica y uveítis anterior como complicación.
Generalmente, empieza con un síndrome febril agudo, en forma de un cuadro seudogripal, con fiebre entre 38-40°C y escalofríos. Se acompaña de cefalea (dolor de cabeza) leve o intensa, fotofobia, dolores musculares (más intensos en miembros inferiores, especialmente en las pantorrillas), dolores lumbares y orina oscura (coluria), además, puede haber tos seca o con escasa expectoración, acompañada de sangre o no, casi siempre de mal pronóstico y síntomas digestivos como náuseas, vómitos, diarrea (serogrupo Grypootyphosal) y disminución del apetito.

Diagnóstico

El diagnóstico definitivo de leptospirosis se debe realizar por medio de una prolija correlación clínica, serológica, epidemiológica y anatomopatológica.
Estudios de laboratorio
Los más indicados son:

Hemograma: normal o presencia de anemia leve; leucocitosis o leucopenia (disminución de los leucocitos). Eritrosedimentación elevada; bilirrubina elevada, creatinina normal o elevada. Las enzimas hepáticas GOT y GPT pueden estar elevadas al doble o al triple de lo normal. Puede existir disminución de las plaquetas, la fosfatasa alcalina puede estar elevada.

El examen general de orina revela piuria (infección), presencia de proteínas, cilindros hialinos o granulosos y hematuria microscópica (sangre no visible). El líquido cefalorraquídeo está alterado con presencia de infección y elevación de las proteínas. Además, se indicarán cultivos de sangre y orina. Radiografía de tórax que puede revelar un patrón alveolar segmentario por la presencia de hemorragia alveolar en los lóbulos inferiores.

Diagnóstico positivo
Se debe tomar en cuenta:
-Grupos de riesgo: riesgo laboral (veterinarios, agricultores, albañiles, carniceros y plomeros), tenencia de animales.
-Cuadro clínico compatible.
-Exámenes de laboratorio clínico y microbiológico confirmatorio.
-Estudio anatomopatológico en los fallecidos.

Diagnóstico diferencial de leptospirosis
-Paludismo.
-Fiebre tifoidea.
-Hepatitis vírica.
-Dengue.
-Enfermedades por Hantavirus.
-Enfermedades por Rickettsia.
-Influenza.
-Meningitis virales.
-Fiebre amarilla.
-Borreliosis.
-Pielonefritis.

Complicaciones de la leptospirosis
-Hemorragia y perforación intestinal.
-Neumonía, miocarditis, pericarditis, colecistitis, pancreatitis, meningitis aguda y tromboflebitis. Otitis media, pericondritis en cartílagos aritenoides, espondilitis y periostitis en cartílagos costales.
Insuficiencias:
-Renal aguda.
-Respiratoria(SIRA).
-Hepática.
-Cardíaca congestiva.
-Fallo multiorgánico.
-Reacción Jarisch-Herxheimer al comenzar el tratamiento antibiótico.

Tratamiento

-Se indica de inmediato a todo paciente sospechoso de leptospirosis y en correspondencia con el estado del enfermo, incluso después de los primeros 4 días (periodo ideal para empezar el tratamiento).
-Notificación inmediata al sistema de salud, ya que la leptospirosis es una enfermedad de declaración obligatoria.
-Ingreso hospitalario de todo paciente con ictericia, con cuadro clínico respiratorio, signos de insuficiencia renal aguda, signos meníngeos u otra manifestación clínica que induzca a un mal pronóstico o por otro criterio médico, así como ancianos y embarazadas.

Las medidas generales que se deben indicar:
-Reposo.
-Dieta blanda o libre.
-Hidratación: suero fisiológico a 0,9%.

Tratamiento sintomático

El tratamiento antibiótico incluye:
Casos graves: penicilina cristalina de 8 000000-12 000000 U/día por vía IV, en dosis fraccionadas cada 4-6 horas en las primeras 72 horas y después continuar con 1 000000 de Unidades de penicilina rapilenta por vía IV, cada 12 horas durante 7 días.
Casos leves: penicilina cristalina 1 000000 U por vía IV, cada 6 horas en las primeras 72 horas, y continuar con 1 000000 U de penicilina rapilenta por vía IM, cada 12 horas durante 7 días.
Si existe alergia a la penicilina: tetraciclina 500 mg por vía oral, cada 6 horas durante 7 días.

Otras opciones de antibióticos:
-Doxiciclina: 100 mg por vía oral, dos veces al día por 7 días.
-Cefalosporina: de primera o tercera generación.
-Amoxicilina o eritromicina.
-No se deben emplear aminoglucósidos.

Medidas Preventivas y recomendaciones Generales

-Educación sanitaria y promoción de salud.
-Capacitación periódica del personal médico y paramédico.

Protección del personal expuesto:

-Utilizar medios de protección (botas de goma, guantes y otros).
-Realizar vacunación a toda persona con riesgo, en dosis de 0,5 ml en la región del músculo deltoides, el día 1 y a las 6 semanas (reactivar anualmente, si es necesario).
-Indicar quimioprofilaxis con doxiciclina 100 mg, 2 tabletas semanales, al personal con riesgo temporal no vacunado.
-Saneamiento ambiental.
-Desratización.










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