Hernia Discal

por - octubre 16, 2019

LA HERNIA DISCAL

Movimiento, Mano, Dolor, Curación, Fisioterapia
Lumbalgia por hernia discal

Es un trastorno en el que el núcleo pulposo de un disco intervertebral se desliza hacia la raíz nerviosa, presionándola  y provocando alteraciones neurológicas originadas a partir de esta lesión. Su ubicación más frecuente es en la región lumbar de la columna; la región cervical se lesiona en un mínimo porcentaje mientras que el área torácica muy rara vez se ve afectada por este tipo de lesión. La manifestación más prominente de la hernia discal es el dolor ciático.

Los varones entre 30 y 35 años de edad son afectados en mayor frecuencia por las hernias discales, especialmente después de realizar una actividad excesiva. Se estima que cerca del 1% de la población con este trastorno desarrolla discapacidad crónica.

Causas

Anatómicamente, entre cada dos vértebras de la columna existe un disco, compuesto por una parte central de carácter gelatinosa llamada núcleo pulposo, que a su vez está rodeada de una estructura fibrosa conocida como anillo fibroso. La función principal de los discos intervertebrales es amortiguar las cargas entre los cuerpos vertebrales.

Los discos se pueden lesionar por cambios degenerativos variados y por traumatismos. La salida del núcleo pulposo hacia el canal vertebral, a través del anillo fibroso origina estrechez de dicho canal por donde sale la raíz nerviosa y da como resultado la compresión de la misma.

Las hernias discales más frecuentes son las ubicadas entre la cuarta y quinta vértebras lumbares (L4-L5) y entre la quinta lumbar y la primera sacra (L5-S1). Las zonas antes mencionadas, se encuentran a unos 15 cm por debajo de las costillas y en estas áreas ya no hay médula espinal; solo quedan las raíces de los nervios que van a las piernas.

Síntomas

La hernia de un disco puede desencadenar (lumbalgia) y especialmente ciática. Las molestias pueden comenzar con dolor lumbar, al momento o después de varias horas de haber realizado un esfuerzo físico o de haber sufrido un traumatismo, evolucionando algunos días o semanas a dolor radicular con disminución de la lumbalgia. La ciática es el síntoma más distintivo de la hernia discal lumbar, aparece de manera unilateral y se caracteriza por dolor, entumecimiento, debilidad u hormigueo en la pierna.

Toma el nombre de ciática porque sigue el recorrido del nervio ciático, que empieza en la región lumbar y desciende por la parte posterior de cada pierna. El nervio ciático ejerce control sobre los músculos de la parte posterior de la rodilla y la región inferior de la pierna, además, brinda sensibilidad a la parte posterior del muslo, parte inferior de la pierna y planta del pie.

Cuando existe hernia del disco entre L4-L5, las molestias se localizan en la planta del pie llegando hasta el dedo gordo; si la lesión se encuentra entre L5-S1 se originan molestias en el borde exterior del pie, abarcando incluso todos los dedos, con excepción del dedo gordo; si la lesión se ubica entre L2-L3 o L3-L4, las molestias se presentarán en la parte anterior del muslo y en la parte lateral de la pierna.

De manera característica, el dolor de la ciática se incrementa al toser o estornudar, es más fuerte al sentarse, por ejemplo, al conducir que al acostarse, y suele ser más intenso al estar de pie, sin moverse que al caminar. Cuando la compresión de la raíz nerviosa es muy extensa se produce lo que se conoce como síndrome de la cola de caballo, con imposibilidad de retener la orina o las heces. Esto último se presenta en el caso de grandes fracturas o hernias masivas, en las que la hernia discal comprime totalmente las raíces nerviosas que conforman la "cola de caballo", justo por debajo donde termina la médula espinal. Este último trastorno ocurre con muy poca frecuencia, aunque cuando se presenta debe ser atendido de manera urgente.  

Diagnóstico


Un cuadro clínico de ciática con dolor lumbar o sin éste, debe hacer pensar en la existencia de una hernia discal. La lumbalgia solo está presente en el 1% de los pacientes que refieren ciática, y en las ocasiones en que es el único síntoma, se deber investigar otras causas. Por otro lado, es tan alta la sensibilidad de la ciática, que la posibilidad de encontrar una hernia discal sin ciática es de 1 en 1000.



Durante la exploración física, el médico examinará al paciente para determinar la existencia de limitación de la movilidad, trastornos del equilibrio y dolor. También se determinará si hay pérdida de los reflejos en las extremidades, debilidad muscular, pérdida de sensibilidad u otros daños en la médula espinal. 

Cuando se presenten situaciones complejas, se deberán solicitar radiografías e imágenes de resonancia magnética de la región lumbar, que revelarán compresión de la raíz nerviosa por una hernia discal, correlacionándolas con los hallazgos de la exploración clínica y física. Cabe recalcar que los estudios de imágenes especializados tendrán que ser indicados por el médico especialista.

Indicación de radiografía lumbar en pacientes con lumbalgia

Posible fractura

-Traumatismo mayor

-Traumatismo menor en personas mayores de 50 años

-Uso prolongado de corticoides

-Mayor de 70 años

Posibilidad de tumor o de infección

-Mayor de 50 años

-Menor de 20 años

-Antecedente de cáncer

-Síntomas generales

-Infección bacteriana reciente

-Consumo de drogas inyectables

-Inmunodepresión

-Dolor en decúbito dorsal

-Dolor nocturno

Tratamiento

Todos los síntomas indicativos de hernia discal deben ser manejados de manera conservadora, basándose en un periodo corto de reposo junto con antiinflamatorios no esteroides (AINES), complejo B (vitaminas B12, B6 y B1), y en casos de mayor gravedad, corticosteroides de depósito por vía intramuscular. Este esquema de tratamiento sirve para eliminar los síntomas.

Reposo. Se debe procurar una postura cómoda y un nivel de actividad que no desencadene dolor.

AINES. Los más utilizados son el diclofenaco y el ibuprofeno.

Complejo B. En solución inyectable, cada 3 a 4 días.

Si en el transcurso de uno a dos días no disminuye el dolor se puede agregar un corticosteroide de depósito por vía intramuscular como el fosfato disódico de betametasona con acetato de betametasona. Como medidas generales se pueden aplicar compresas frías en la región lumbosacra durante 20 minutos cada 2-4 horas, para ayudar a disminuir el dolor y las contracturas musculares.

En el momento en que el dolor disminuya se podrán realizar fisioterapia, acompañado de masaje suave y estiramiento. Se debe insistir en la necesidad de no realizar ninguna actividad física que incremente el dolor. Se tiene que evitar el esfuerzo físico excesivo durante seis semanas después de que el dolor haya desaparecido, para impedir que los síntomas vuelvan a presentarse. Es indispensable evitar levantar objetos pesados o realizar grandes esfuerzos, por lo que en algunas situaciones se necesitará cambiar de actividad laboral, para no volver a lesionar la columna.

La mayoría de los pacientes afectados (90%) se recuperan con un tratamiento conservador y se reintegran a sus actividades normales, en tanto que hasta un 5% requieren tratamiento quirúrgico. El paciente necesitará un médico especialista si no hay mejoría en un lapso de 6-8 semanas de tratamiento conservador; si los cuadros de ciática son reiterativos; si se trata de una urgencia (dolor que no cede, pérdida progresiva de la fuerza muscular, y falta de control de esfínteres).  



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