Cirrosis Hepática

por - agosto 22, 2019


La cirrosis hepática es la duodécima causa de muerte en Estados unidos, con una prevalencia que alcanza el 0,2%. La cirrosis es el resultado de un proceso por el cual el tejido hepático es reemplazado de manera irreversible por fibrosis (tejido cicatricial) de manera difusa en todo el órgano, con lo cual el hígado deja de cumplir sus principales funciones.

Causas y Factores de Riesgo

1. Hepatitis viral crónica (virus de la hepatitis B y virus de la hepatitis C).

2. Abuso de alcohol.

3. Toxicidad por medicamentos.

4. Enfermedades autoinmunes del hígado.

5. Hígado graso.

6. Enfermedades hereditarias (galactosemia).

7. Enfermedad Celiaca (celiaquía).

8. Hemocromatosis (acumulación de hierro en el hígado).

9. Fibrosis Quística.

10. Enfermedad de Wilson (acumulación de cobre en el hígado).

11. Cirrosis biliar primaria (cirrosis de la vesícula biliar).

Síntomas

Los síntomas de la cirrosis están dados por la alteración en las funciones que cumple el hígado, las cuales se van deteriorando a medida que avanza la enfermedad. Las principales manifestaciones clínicas son:
  • Náuseas y Vómito.
  • Cansancio y fatiga.
  • Ascitis (acumulación de líquido en el abdomen).
  • Trastorno del sueño.
  • Debilidad.
  • Calambres musculares.
  • Pérdida de peso.
  • Anorexia.
  • Puede haber dolor abdominal por aumento del tamaño del hígado (hepatomegalia).
  • Ausencia de menstruación (amenorrea).
  • Disfunción eréctil.
  • Pérdida de la libido.
  • Esterilidad y ginecomastia (aumento de las glándulas mamarias en hombres).
  • A nivel de la piel presencia de arañas vasculares (dilatación de los pequeños vasos sanguíneos llamados capilares).
  • Eritema palmar (enrojecimiento de las palmas de las manos).
  • Glositis y queilitis (inflamación de la mucosa bucal y la lengua).
  • Ictericia en etapas terminales de la enfermedad.
  • Equímosis (manchas de coloración rojiza en la piel por ruptura de vasos capilares).
  • Fiebre en aproximadamente el 35% de los pacientes.

Complicaciones de la Cirrosis

1. Hemorragia del aparato digestivo.

2. Disminución de la inmunidad, lo cual expone al paciente a un riesgo incrementado de adquirir infecciones.

3. Esplenomegalia (aumento del tamaño del bazo) y ascitis.

4. Desnutrición (pérdida severa de peso).

5. Encefalopatía (alteración del sensorio, con desorientación que puede llegar al coma).

6. Incremento del riesgo de cáncer de hígado.

7. Aumento del riesgo de fracturas.

8. Insuficiencia hepática terminal.

9. Síndrome hepatorrenal que es el desarrollo de insuficiencia renal como complicación de la insuficiencia hepática.

10. Peritonitis bacteriana espontánea que es la infección del líquido que se acumula en el abdomen (ascitis).

Diagnóstico

El método de referencia para el diagnóstico de la cirrosis es la práctica de una biopsia del tejido hepático. No obstante, solo se realiza en pacientes estables por el riesgo de sangrado, o cuando el diagnóstico es dudoso. 

El examen de imagen más útil es la ecografía que permite evaluar el grado de afección del hígado.

Tratamiento

Se deben implementar medidas dietéticas mediante una alimentación adecuada. Además se deben evitar las sustancias que puedan lesionar el hígado como ser drogas, medicamentos y plantas medicinales. 

Se debe realizar un seguimiento adecuado de la enfermedad mediante exámenes de laboratorio y ecografías de control. Entre los medicamentos que se utilizan están aquellos que ayudan a prevenir la ruptura de los vasos sanguíneos dilatados por ejemplo, varices esofágicas, que provocan sangrado.

Tratar las infecciones virales como hepatitis B y C. Suspensión absoluta del consumo de alcohol. En etapas finales de la enfermedad lo más recomendable es el trasplante de hígado.

Pronóstico

En la cirrosis tratada o compensada, la supervivencia a los 5 años alcanza el 90%. Mientras que en la cirrosis descompensada la supervivencia es tan solo del 10%.

Medidas preventivas y Recomendaciones generales

  • Mantener una alimentación balanceada que incluya frutas, verduras y vegetales.
  • Reducir o suprimir carnes rojas y alimentos procesados.
  • Mantener un peso saludable.
  • Evitar el riesgo de contraer hepatitis B o C.
  • Evitar relaciones sexuales de riesgo.
  • Controles adecuados del estado del hígado mediante exámenes de laboratorio y ecografías en personas con antecedentes de enfermedad hepática como hígado graso, hepatitis, abuso de alcohol.
  • Es recomendable la vacunación contra la hepatitis B en personas que trabajan en el sector de la salud.









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