Anemia por deficiencia de hierro

Por - agosto 14, 2019

ANEMIA FERROPÉNICA

La deficiencia de hierro es la causa más frecuente de anemia en el mundo. Se estima que más de 1000 millones de personas padecen este problema de salud, siendo más prevalente en los países en vías de desarrollo.

El hierro es necesario para la formación de la molécula hem (sustancia encargada de transportar el oxígeno a los tejidos del cuerpo por medio de los glóbulos rojos).

CAUSAS 

1. Ingesta inadecuada: Es la causa más prevalente en niños y es poco frecuente en los adultos. Se observa en personas cuyas dietas carecen o contienen poca cantidad de este mineral, como por ejemplo, huevos, vísceras, etc.      
                                                  
2. Absorción defectuosa: Se puede observar en muchos trastornos como la falta de secreción de ácido clorhídrico en el estómago, trastornos de la absorción intestinal (celiaquía), y en personas operadas del estómago.

3. Requerimientos aumentados: En una persona sana la necesidad de hierro varía muy poco; no obstante, en el período de lactancia, la niñez y la adolescencia, así como en la mujer desde la primera menstruación hasta la menopausia, y sobre todo durante el embarazo, los requerimientos de hierro son mayores. 

En la mujer la pérdida sanguínea menstrual es de 50 ml/por mes en promedio, pero en algunas mujeres puede llegar hasta 250 ml/ por mes (hasta un cuarto de litro) lo que puede provocar anemia por pérdida de sangre.

4. Utilización defectuosa: En ciertas situaciones el organismo no aprovecha adecuadamente el hierro de los alimentos, como por ejemplo en las infecciones crónicas, en las enfermedades del colágeno (por ej: lupus), en enfermedades de los riñones (nefropatías) y en cáncer.

5. Pérdida excesiva: Es la causa más frecuente de anemia, se observa en hemorragias agudas y crónicas. En hombres y mujeres mayores de 65 años, la principal causa de pérdida sanguínea es a nivel del aparato digestivo; por ejemplo úlcera y gastritis, uso de aspirina, que muchos pacientes ingieren por enfermedades del corazón y la presión alta, cáncer de colon, etc.

SÍNTOMAS

  • Generalmente hay sensación de debilidad, cansancio, cefalea, mareos.
  • Corazón y pulmones: Palpitaciones, dificultad para respirar, puede haber aumento de tamaño del corazón.
  • A nivel del aparato digestivo: falta de apetito, apetito caprichoso (comer hielo o tierra), sensación de gases, estreñimiento o diarrea, inflamación de la lengua.
  • A nivel genitourinario: trastornos de la menstruación, inflamaciones.
  • Músculos y nervios: Dolores neurálgicos y calambres.
  • Piel y mucosas: Palidez generalizada.
  • Uñas: puede haber uñas quebradizas, o en forma de cuchara.

DIAGNÓSTICO

La práctica del hemograma es un método muy útil para valorar la anemia.
En adultos varones hay anemia cuando el hematócrito es menor a 41% (la hemoglobina es menor a 13 gramos); en la mujer el hematócrito es menor a 37% (la hemoglobina es menor a 12 gramos).

TRATAMIENTO

El tratamiento está dirigido a la causa de la anemia. El aporte de hierro es fundamental para corregir los déficit y la anemia. 

Cuando la anemia no es muy severa el hierro se ingiere por vía oral, pero si es muy grave (hemoglobina menor de 10 gramos) se debe inyectar hierro por vía intramuscular.

En casos más severos (hemoglobina menor de 7 gramos), se necesita transfusión de sangre para corregir el déficit de glóbulos rojos.

PREVENCIÓN

Está dirigida básicamente a la alimentación. Pero hay ciertas situaciones muy importantes de considerar. 

Por ejemplo, la anemia por deficiencia de hierro es muy frecuente en niños menores de 2 años; esto es más evidente sobre todo en infantes que no han recibido el seno materno, por eso se estimula fuertemente la lactancia materna por su importancia para el adecuado desarrollo del niño y para la prevención de la anemia en esta población. 

Las mujeres embarazadas necesitan una gran cantidad de hierro durante la gestación, debido a que el feto consume grandes cantidades de ese mineral.

ALIMENTOS

Muchos alimentos contienen hierro pero la carne roja es una de las mejores fuentes al igual que las vísceras.

El pescado y las legumbres también son ricos en hierro.

Las frutas y los vegetales de hojas verdes son ricas en vitamina C que ayuda a absorber el hierro en los intestinos y además contienen ácido fólico.

En resumen tenemos 4 principios fundamentales de prevención: 

  • Aporte de hierro medicinal.
  • Modificaciones nutricionales en la dieta.
  • Control de las infecciones (bacterias, parásitos, virus y hongos), sobre todo en la infancia.
  • Fortificación de los alimentos con hierro.

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